
Durante el periodo de transición presidencial, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) definirá sus propuestas de crear un estímulo fiscal para la coedición de libros, el reparto de vales de cultura y revisar las iniciativas de modificaciones a la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro que quedaron pendientes en la Cámara de Senadores. Así lo señaló en entrevista, Carlos Anaya Rosique, presidente de la Caniem.
“Tenemos en el legislativo las modificaciones a la ley del libro que se quedaron en último momento en el Senado para ser aprobadas y que ahora hay que iniciar el trabajo para que salgan adelante, al igual que la tasa cero de IVA en librerías que nos permite el desarrollo en más puntos de venta en el país. Eso es lo que tenemos que hacer en este periodo de transición”, comentó.
Los próximos días, añadió, son importantes para que la industria editorial ponga sobre la mesa de cuatro secretarías federales –Cultura, Educación Pública, Economía y Hacienda y Crédito Público– el argumento de que la lectura y el libro son un motor básico para la nación.
“Podemos hacer mucho nosotros y las otras dependencias, pero si no hay recursos suficientes para proyectos, para los creadores, para construcción, para la promoción de bibliotecas y para que éstas tengan los libros que requieren, no serán verdaderos polos de desarrollo cultural. Necesitamos el presupuesto y Hacienda necesita estar involucrada”, indicó Anaya Rosique.
El trabajo con la Secretaría de Economía, dijo, estará en el reconocimiento del sector editorial como una industria cultural, y con la SEP, en proponer que los proyectos de la dependencia no se queden sólo a nivel de alfabetización, “sino en la construcción de ciudadanía porque ese es el objetivo de la educación básica”.
