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Una de las voces mexicanas que ha utilizado las múltiples posibilidades de la poesía es Rocío Cerón (Ciudad de México, 1972). Ella ha hecho de la transdisciplina la región en donde habita su creación. Ganadora del premio Nacional de Literatura Gilberto Owen (2000) y autora de libros como Borealis (FCE, 2015), hoy construye desde la multiplataforma su más reciente trabajo poético: #LaObservante.
En entrevista, Cerón mencionó que lo transdisciplinar para ella tiene que ver con la forma en que se puede romper el paso del tiempo lineal, que es lo tradicional; por ello, trabaja para percibirlo de otra manera: “yo trabajo con la poesía no lineal en los laboratorios de experimentación en donde se pueden construir nuevas redes de neuroplasticidad, es decir, de experiencias nuevas, pues en estos laboratorios llevamos a los participantes a estados inducidos a través del sonido y la poesía que después se convierten en acciones como en un performance. Los laboratorios son una manera de situarme en los procesos como es el caso de #LaObservante”.
Al preguntarle si la neuroplasticidad es llevar una acción experimental a un hecho poético concreto, Rocío Cerón dijo que esto “camina en paralelo. Una abre a la otra, el contacto con el lenguaje te permite activar una red neurálgica cerebral para que trabajen distintas partes del cerebro. Entonces, creo que esa idea de lo transdisciplinar ya es algo nato, es algo que los niños tienen, por ejemplo. Lo que pasa es que nos van aleccionando con la educación y nos enseñan a tener miradas lineales, muy aristotélico, donde todo tiene un principio, un clímax y una conclusión, pero en mi experiencia no hay un principio y un fin en el tiempo ni en el espacio, hay una suerte de capas que se abren y cierran entre tiempos que pueden moverse igual hacia el futuro que hacia el pasado y al presente, y justo la poesía está ahí, en ese tiempo presente que se niega todo el tiempo y que se resiste a estar”.
Sobre las posibilidades de fragmentar ese espacio-tiempo por medio de la tecnología, como el 3D y la realidad aumentada, la poeta mexicana mencionó que no le sorprende, porque el lenguaje siempre lo ha hecho: “hoy estamos fascinados con estos mundos inmersivos y multicanales, pero la realidad, por sí misma, es absolutamente inmersiva, quizá se nos ha olvidado verla y la poesía tiene todo eso, la poesía escrita tiene 3D y realidad aumentada. Por eso es tan alucinante que un haikú de Basho tenga una mirada microcósmica y, luego, un verso después, todo es macrocósmico”.
