Entrar a la exposición Vaticano: de San Pedro a Francisco. Dos mil años de arte e historia es sumergirse en el pasado de una nación construida en apenas 44 hectáreas. Un territorio, menor en tamaño al Centro Histórico de la Ciudad de México, que se convirtió en el corazón de la fe cristiana y en una suerte de máquina de arte.
Recorrer las salas del Antiguo Colegio de San Ildefonso, donde se presenta a partir de hoy, es una suerte de viaje por la memoria de un país fundado apenas en 1929 como Estado independiente. Y con la intención de trasladar al espectador al corazón de Roma, se trajo de las colecciones de los museos vaticanos las obras más representativas no sólo de la fe religiosa, sino también de la historia y el arte, e incluso de la cotidianidad de la urbe con apenas 800 habitantes.
Así se recibe al público, a partir de hoy de manera gratuita, con una réplica a escala de la puerta principal del Vaticano, y una ambientación musical en las salas que permita observar pintura, escultura, reliquias, libros y vestimenta de la Iglesia católica como si se estuviera en Roma; no en un afán de evangelizar sino de mostrar el desarrollo de una nación durante dos mil años, refirió la curadora Bárbara Jatta.
Tal como dice el título, el trayecto inicia en la llegada de San Pedro a una Roma ensangrentada y no creyente, y concluye con el pontificado de Francisco en la actualidad. Un viaje por dos mil años en los que los guías son la historia, el arte y la fe impresos en obras de autores como Tiziano, Gian Lorenzo Bernini, Guido Reni, Rafael Sanzio, Marcelo Venusti; igual que en mapas, dibujos, maquetas y libros que dan cuenta de la construcción del Vaticano.
