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El tenor Ramón Vargas (1960) regresa a México para festejar sus 35 años de trayectoria artística, con una gala de ópera que ofrecerá en el Palacio de Bellas Artes, pues está convencido de que nunca debes olvidar tus orígenes para saber a dónde ir.
“Se dice por ahí que lo difícil no es llegar sino mantenerse, hay algo de verdad en eso, 35 años de carrera significan disciplina, cuidados, decisión y empeño para querer hacer las cosas”, declara Ramón Vargas, en entrevista desde Ginebra, Suiza.
Hace 35 años, debutó en el Palacio de Bellas Artes, en el rol protagónico de la ópera Falstaff, de Verdi; recinto al que regresa con emoción, pues, señala, es el lugar donde inició y se consolidó como artista, al grado de obtener roles principales en las casas más importantes del mundo, como el Metropolitan Opera House (Estados Unidos) y La Scala (Italia).
“Bellas Artes es el recinto donde debuté, el que me ha visto crecer. El Palacio es importante porque es regresar a mis orígenes, lo cual siempre ayuda a no olvidar quiénes somos ni de dónde venimos. Regresar a nuestros orígenes te da personalidad, raíces, saber de dónde eres, qué quieres hacer y a dónde quieres ir; es importante saber quién eres y de dónde vienes, si no, se te olvida, algo que sucede mucho en nuestro medio, pues te vuelves ciudadano del mundo”.
Ramón Vargas se define como un mexicano que emigró, aunque su corazón vive en México, por eso no olvida a su país de origen, incluso a pesar de estar en Suiza, donde actualmente participa en la producción de Don Giovanni, de Mozart.
