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Invertir 22 dólares para estar cerca de sus ídolos de la Selección Nacional fue lo que hicieron aproximadamente dos mil aficionados que se dieron cita en el estadio Rose Bowl, de Pasadena, California.
El Tricolor abrió las puertas por un par de horas para dejarse consentir por una afición que los quiere mucho y que amenaza con llenar esta noche el graderío en el amistoso ante el representativo de Gales, pues se han vendido 70 mil entradas hasta el momento.
“Queremos agradecerles que estén con nosotros. Es un honor formar parte de la Selección de México, de representar a nuestro país en el Mundial. En nombre de mis compañeros, queremos dedicarles el fin de semana, el entrenamiento y el partido a ustedes”, aseguró Guillermo Ochoa a los presentes, previamente al comienzo de los trabajos.
Ochoa fue uno de los jugadores más ovacionados, junto a Javier Hernández e Hirving Lozano.
El técnico Juan Carlos Osorio no contó con los lesionados Diego Reyes, Héctor Moreno y Andrés Guardado, además de Carlos Vela. Los que sí trabajaron al parejo del plantel fueron los hermanos Jonathan y Giovani dos Santos, quienes apenas se incorporaron a la concentración del Tricolor.
