
La inmortalidad como leyen¬da del vallenato es más que merecida para Carlos Vives.
En Valledupar, una ciudad al norte de Colombia, los ga¬naderos provocaron el epi¬centro de la música que hoy da la cara por Colombia en el mundo, contagia a los cha¬macos pertenecientes al ur¬bano y rinden homenaje a juglares.
Cuarenta años después, la tierra santa del vallenato reconoce a Vives con un ho¬menaje como parte de la edi¬ción 51 del festival Leyenda Vallenata, un evento popular que tenía un poco castigado al cantautor por un motivo particular.
“Hace 25 años mi música no se entendía. No la tomaban parte del folclor. Fui parte de una generación que quería¬mos ser parte de nuestra tra¬dición, pero no juglares, sino que, en vez de copiar, estába¬mos por un camino para llevar el vallenato a la modernidad.
“Ahora me llena de orgullo llegar con los viejitos y los más viejitos que ya han entendido lo que hicimos, y seremos re¬conocidos con todo el cariño por toda esa gente”, expresó el cafetalero en entrevista con Excélsior.
Poder llevar el ritmo a otras partes del mundo ha acredi¬tado a Vives como uno de los más importantes cantantes de vallenato, así que los puristas dejaron de lado el prejuicio de ser comercial y por fin se le reconocerá.
A la fiesta de pueblo se le unirán Ricky Martin y Nicky Jam, entre otros amigos del cantante que se han sentido inspirados por su música. Y vaya que tiene escuela.
“Yo lo llamo el rocanrol que nace del vallenato. Hay muchos que han seguido mi escuela y lo digo con humil¬dad. Por eso el género urba¬no creo que se ha acercado a Carlos Vives, porque quieren que le ponga a su rap nuestra alma vallenata; al final se ali¬mentan de cumbias y del sen¬timiento de nuestra canción”, explicó.
Últimamente, Vives ha sido solicitado por cantantes como Sebastián Yatra, Nicky Jam y Daddy Yankee, entre otros ex¬ponentes del urbano.
Relató que la fusión en¬tre ambos géneros data des¬de que comenzó el reguetón en Panamá, en la época de El General, pues el país fue te¬rritorio colombiano por un tiempo y ahí se arraigaron raí¬ces culturales que hasta hoy preservan.
