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El vale de cultura, mandatado en el artículo octavo de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, está listo, pero no será un bono intercambiable por productos y servicios creativos. A partir de abril, la Secretaría de Cultura federal pondrá en marcha el Programa de Acción Cultural Comunitaria –que integrará más de tres mil actividades artísticas en todo el país– y con el que se pretende “atender” la ley aprobada el 27 de abril de 2017.
Los eventos artísticos que se realizarán en 390 municipios, en los cuales se programarán de una a tres actividades al mes, han sido divididas en cuatro vertientes que incluyen música, canto, danza y fomento a la lectura. Sus nombres recuerdan el prometido vale de cultura, pero sólo utilizan la palabra “vale” en el sentido de una expresión afirmativa: ¡Vale! Bailar, ¡Vale! Jugar, ¡Vale! Cantar y ¡Vale! Leer.
El programa abarca las 32 entidades federativas del país y se extenderá hasta noviembre próximo; el objetivo, según el documento al cual tuvo acceso Excélsior, es “incrementar el acceso a la cultura de los sectores vulnerables”, fortalecer los vínculos comunitarios y abrir espacios de expresión, diálogo y convivencia comunitaria mediante el aprovechamiento creativo del espacio público y del tiempo libre.
Los vales de cultura fueron una iniciativa insertada de último momento en la Ley General de Cultura y Derechos Culturales. Los legisladores panistas, particularmente la senadora Mariana Gómez del Campo, insistieron en la inclusión del programa después de que en el cabildeo de la ley fueron eliminados los estatutos que contemplaban las garantías presupuestales y financieras para la cultura. Después de la publicación de la Ley en el Diario Oficial de la Federación, el 19 de junio del año pasado, la Secretaría de Cultura tenía 180 días hábiles para establecer el mecanismo del programa.
El artículo octavo de la Ley General de Cultura estableció entonces que: “La Secretaría de Cultura coordinará y promoverá el programa de asignación de vales de Cultura con la participación del sector social y privado, de las entidades federativas, de los municipios y de las alcaldías de la Ciudad de México, para incrementar el acceso a la cultura de los sectores vulnerables”.
Pero desde un principio, el mandato no fue avalado por María Cristina García Cepeda, titular de la Secretaría de Cultura federal quien declaró que los vales de cultura no eran “un tema de valecitos o tarjetitas” y que entenderlos así era “demagogia” y “asistencialismo” (Excélsior 15/07/2017). La funcionaria afirmó: “no lo entendemos como ir a repartir vales, para mí sería muy fácil ir en una avioneta al lugar más apartado y desde ahí tirar vales para que todos los recojan”.
